El diseño de interiores ha evolucionado constantemente a lo largo del tiempo, y los libros de interiorismo han sido el espejo de esos cambios. Desde sus comienzos más técnicos y funcionales hasta las inspiradoras obras visuales que conocemos hoy, los libros de interiorismo no solo han registrado tendencias, sino que también han sido motores de transformación.
Inicios: Manuales funcionales para profesionales

En sus primeros días, los libros de interiorismo eran manuales estrictamente técnicos. Durante el siglo XIX y principios del XX, los arquitectos y decoradores consultaban estos textos que se centraban más en las reglas de proporciones, el uso correcto de materiales, y los estilos arquitectónicos clásicos. El objetivo era asegurar que los espacios no solo fueran estéticamente agradables, sino que siguieran una lógica estructural y funcional. Ejemplos de esta época incluyen textos como «The Grammar of Ornament» de Owen Jones (1856), que servía de referencia sobre estilos decorativos a lo largo de la historia.
La llegada del Modernismo: Menos es más

Con la llegada del movimiento modernista a principios del siglo XX, los libros de interiorismo comenzaron a reflejar la simplicidad y la funcionalidad. Se priorizaban líneas limpias y espacios despejados. Los autores de estos libros buscaban transmitir la idea de que los interiores debían ser funcionales, con un enfoque en la reducción de ornamentos. Un gran ejemplo de este cambio es «The International Style» de Henry-Russell Hitchcock y Philip Johnson, que puso en primer plano la arquitectura funcional y la estética minimalista.
Décadas de los 50 y 60: Colores, formas y personalidad

Con el paso de las décadas, especialmente en los años 50 y 60, los libros de diseño de interiores comenzaron a adaptarse a la explosión de la cultura pop y los nuevos materiales. Las formas geométricas, los colores vibrantes y la experimentación con texturas se convirtieron en la norma. Libros como «Interior Design and Decoration» de Sherrill Whiton ayudaron a popularizar el diseño de interiores como una disciplina más accesible, con guías más amigables para el público general que exploraban estilos y tendencias que se adaptaban a las viviendas comunes.
El Boom de los 90: De los libros técnicos a la inspiración visual
Los años 90 y 2000 vieron una explosión en la publicación de libros de interiorismo, que pasaron a ser más inspiradores que técnicos. Las grandes editoriales y diseñadores icónicos comenzaron a lanzar libros donde el enfoque no era tanto enseñar, sino inspirar a través de imágenes impresionantes. Autores como Kelly Hoppen y Nate Berkus lograron un gran éxito con sus libros que ofrecían consejos, pero también servían como piezas decorativas por sí mismos, convirtiéndose en el primer vistazo a lo que hoy conocemos como el libro «de mesa de café».
Hoy: Diseño digital y sostenibilidad

En la actualidad, los libros de interiorismo han integrado las tendencias de la sostenibilidad y el diseño digital. Hoy encontramos más referencias a cómo los interiores pueden ser eco-amigables y funcionales en un entorno cada vez más conectado. Además, muchos libros incluyen códigos QR que redirigen a tutoriales en línea o cuentan con versiones digitales interactivas. Las publicaciones como «Habitat: The Field Guide to Decorating» de Lauren Liess, combinan lo visual con lo práctico, ofreciendo a los lectores guías detalladas sobre cómo transformar sus espacios en consonancia con un estilo de vida más sostenible.
Un futuro interactivo y visual
La evolución de los libros de interiorismo ha sido fascinante, desde ser manuales funcionales hasta obras visuales y de inspiración. Con la tecnología jugando un papel cada vez más grande, es posible que veamos libros más interactivos y personalizados, donde el lector pueda diseñar su propio espacio en tiempo real. Lo que está claro es que los libros de interiorismo seguirán siendo un recurso invaluable, no solo para profesionales, sino para cualquier amante del buen diseño.