Instalar una marquesina parece algo sencillo: se elige el modelo, se fija al muro y listo.
Pero en la práctica, la mayoría de los problemas aparecen no por el producto, sino por la falta de revisión previa de la fachada.
Antes de colgar un vidrio de más de 80 kilos sobre una puerta, conviene hacer un pequeño diagnóstico técnico.
Aquí tienes los pasos que seguimos en obra cada vez que alguien nos pregunta si “puede” instalar una marquesinas de vidrio.

Comprueba la estructura del muro
Parece obvio, pero pocas veces se hace bien.
Una fachada con cámara de aire, aislamiento o revestimiento cerámico puede parecer sólida, pero no lo es para soportar carga directa.
Qué revisar:
- Si la pared es de ladrillo macizo, hormigón o bloque técnico.
- Si hay cámara intermedia (con una pequeña perforación se detecta).
- Si el acabado es solo decorativo o estructural.
Si no estás seguro, pide a un profesional que analice la composición del muro antes de perforar.
Una instalación mal anclada no se nota el primer mes, pero sí con el primer temporal.
Evalúa la orientación y el entorno
La ubicación lo cambia todo.
El sol directo, el viento y la lluvia influyen tanto en el tipo de vidrio como en la inclinación de la marquesina.
Consejos rápidos:
- Orientación norte → vidrio claro y máxima entrada de luz.
- Sur o poniente → laminado con control solar.
- Zonas de viento → tirantes reforzados y herrajes más robustos.
Una inclinación mínima del 5 % mejora el drenaje y evita manchas.
En caso de duda, consulta el pilar sobre instalación y normativa de marquesinas para entender cómo afecta cada variable.
Mide el espacio disponible
Antes de elegir el modelo, mide tres cosas básicas:
- Altura libre sobre la puerta.
- Profundidad máxima permitida (sin invadir acera o paso).
- Separación respecto a bajantes o luminarias.
Una marquesina necesita aire alrededor. Si el espacio es justo, mejor optar por una versión volada sin tirantes o con perfil superior oculto.
En fachadas con dinteles visibles, alinear el vidrio con la línea superior mejora la estética sin añadir peso visual.
Analiza el estado del acabado exterior
No se trata solo de lo que hay detrás, sino de lo que se ve.
Un revestimiento suelto o una pintura degradada pueden arruinar el resultado final.
- ¿El revoque está firme y sin grietas?
- ¿El color del muro soportará las posibles marcas de humedad?
- ¿Hay piezas sueltas que convenga reparar antes?
La instalación de una marquesina no corrige imperfecciones: las hace visibles.
Revisa si hay interferencias ocultas
Tuberías, cables, bajantes o cajas eléctricas: todos pueden estar justo donde iría el anclaje.
Antes de perforar, usa detector de metales o planos de instalación.
Nada retrasa más una obra que un taladro que atraviesa algo que no debía.
Comprueba acceso y montaje
Parece un detalle menor, pero muchas fachadas complican la instalación por acceso limitado o por falta de espacio para maniobrar.
Si hay escaleras, jardineras o rejas, el montaje puede requerir andamiaje o piezas desmontables.
Planificarlo antes evita costes extra el día de la instalación.

Evalúa el mantenimiento futuro
El vidrio se limpia con facilidad, pero solo si se puede acceder sin riesgo.
Antes de instalar, piensa si será posible limpiar el canto superior o revisar los herrajes sin subir a una escalera inestable.
Un buen diseño prevé mantenimiento seguro.
Visita una exposición antes de decidir
En el showroom de la empresa RFserveis de Vilassar de Dalt o Sant Boi de Llobregat, los clientes pueden comparar sistemas reales, ver cómo se comportan distintos tipos de vidrio y comprobar qué herrajes funcionan mejor para cada tipo de muro.
Esa experiencia evita errores costosos: lo que en catálogo parece igual, en persona no lo es.
Si tienes dudas, puedes contactar con la empresa RFserveis, los cuales diseñan, fabrican e instalan. Analizamos tu fachada, evaluamos el soporte y te proponemos la solución más segura y estética antes de instalar.
Por si te han quedado dudas 😉
Una marquesinas de vidrio para puertas puede durar toda la vida… si se coloca en la fachada adecuada. El secreto está en revisar antes de taladrar: entender la estructura, el entorno y los límites. Eso no se aprende en un catálogo, sino en la obra. Y ahí es donde la experiencia marca la diferencia.



